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sábado, 29 de agosto de 2026

Eclipse 2026

La verdad, es que a pesar de mi dilatada existencia, nunca había mostrado gran interés por la astronomía y mucho menos, para realizar viajes de varios cientos de km, esperando un "avistamiento".
En este caso y por supuesto, muy motivado por mi amigo Valentín, el hecho del eclipse total, nos ha servido como excusa, para juntarnos y llevar a cabo una  Ruta Moterocelestial.
Valentín, partía de Alcalá de Henares y servidor, de Zaragoza. Nuestro punto de reunión, era Soria y  el destino previsto, para instalar nuestro observatorio eclipsal, el Puerto de Piqueras. (En el límite de la provincia de Soria, con la Rioja. 1.719 msnm)
El 12 de agosto, a primera hora de la mañana, preparo mi marcha, rumbo a la capital soriana. A esta temprana hora, la temperatura es muy agradable. 
El tráfico, por la A-2, tampoco está muy complicado. En nada y menos, me planto en Calatayud.
He elegido esta ruta para el viaje de ida, porque a estas horas la otra alternativa (N-122) suele ir más sobrecargada de vehículos. Esa la dejaré, para la vuelta.


De Calatayud a Soria, no me cruce ni con una veintena de vehículos, circulando por la N-234.  Paré a hacer alguna foto de postureo y a la hora prevista, me reuní con Valentín. Tras los saludos pertinentes, nos tomamos un calentito café y visitamos algunos monumentos.
Aquí, retratados junto a  Gustavo Adolfo Bécquer.
También, visitamos el antiguo Monasterio de San Juan de Duero.






A media mañana, abandonamos la capital soriana y pusimos rumbo a nuestro previsto "Observatorio Solar" esto es, el antiguo Puerto de Piquera.  (Digo lo de "antiguo,"porque el 3 de octubre de 2008 se inauguró un extraordinario túnel y ya no es necesario subir y bajar por la antigua trazada)

En realidad, el lugar no le acabó de parecer buen observatorio a mi compañero Valen. Su verdadera pretensión, era dejar allí las motos y mochila al hombro, subir hasta arriba del Cabezo de Piqueras. Algo más de 1.900 metros sobre el nivel del mar. Ante mi negativa a acompañarle, se avino a buscar un punto intermedio. La verdad, es que elegimos muy bien y pudimos disfrutar el fenómeno natural.
El denominado "Mirador de Piqueras" es un paraje a la derecha del puerto y un poco más elevado (unos 1.800 msnm) al que se accede por una buena pista de tierra) 
En esta captura de pantalla, puede hacerse el lector una idea más clara de los lugares citados.
Por la hora que es, decidimos retornar con nuestras motillos a la civilización. Pretendíamos comer opiparamente, en algún restaurante de la zona. Nuestros deseos fuimos incapaces  de cumplirlos. En cuatro o cinco pueblos, todos sus establecimientos hosteleros, nos  recibieron con el consabido: "Tienen reservada mesa?" pues NO. La verdad, es que toda la provincia y capital soriana, estaba ese día a rebosar de visitantes nacionales y extranjeros. Sobre todo franceses.
Ya casi a las cuatro de la tarde, y en un pueblecito de un centenar de habitantes y apartado de la carretera (San Andrés de Soria)  conseguimos un par de pinchos de tortilla, unas cervezas y unos helados. Buscamos luego por los alrededores, un lugar para "plantar" por la noche, nuestro hotel de mil estrellas, pero no nos pareció que ninguno mereciese la pena. Decidimos buscar gasolinera, para repostar y.... oh, sorpresa!!.  En la zona, hay un hotel abandonado, con una zona de recreo entre ambos, con césped, bancos, papeleras etc. 
Preguntamos a nuestros amigos de El Valle, si tendrían inconveniente en que pasásemos allí la noche y no mostraron contrariedad. Con el lugar de pernocta asegurado,  enfilamos de nuevo, rumbo al Mirador de Piqueras. 
Cuando volvimos y pese a que faltaban más de tres horas para el eclipse, ya teníamos muchísima compañía. Sobre todo, franceses y holandeses.

Conversamos con nuestros vecinos, caminamos por los alrededores y al final, Valen, sacó una colchoneta hinchable y nos tumbamos cómodamente a esperar la hora del "suceso".


Ya habiendo rebasado las 20 horas, se notaba el nerviosismo en todos los emocionados vecinos. Casi todos, tenían cámaras con grandes objetivos y trípodes aparatosos y a cada cambio que iban observando en el astro rey, las exclamaciones  y los signos de alegría, eran muy patentes y  contagiosas. Nosotros, por nuestro lado, sacamos nuestro sofisticado equipo de protección, de 2.5€ de precio de compra y nos dispusimos con nuestros  modestos celulares, a plasmar lo nunca visto.



La foto, no es mía. Me la pasó un holandés muy simpático y con mucha aparatología, que había a nuestro lado.
Durante el minuto y medio o así que duró el eclipse, lo que sí observe desde las alturas, es que abajo, en la entrada del Túnel de Piqueras, automáticamente se encendió todo el alumbrado y que bandadas de pájaros volaban algo descolocados. Sin embargo, a nuestro alrededor, había vacas sueltas por el monte y algunos caballos también y todos los vecinos de alrededor, comentaron que habían seguido pastando sin ninguna alteración aparente. (igual que yo...)
Una vez acabado el evento y  despedidos educadamente  del vecindario, nos dispusimos a descender de nuevo el Puerto de Piqueras. (¡Cuanto lo disfrutamos ese día!!)
Nos llegamos de nuevo, hasta el lugar elegido para pernoctar. (En ese banco, vamos a cenar nuestras viandas, y pegaditos a esa pared verde, colocaremos nuestros "dormitorios".)

Cenamos las provisiones que para esa comida, sí habíamos traído de casa y después, hasta que apagaron las luces del complejo ya en la media noche, estuvimos viendo en el cielo una buenísima tanda de  Perseidas o como popularmente se las conoce, "Lagrimas de San Lorenzo".  (De ahí, lo de Ruta moterocelestial)

 

Vimos y disfrutamos el eclipse, vimos y disfrutamos anochecer de nuevo otra vez, las Perseidas y amanecer el día 13. Desayunamos en cuanto abrió la gasolinera aledaña, y al llegar a Soria, Valen tomó rumbo a Madrid y un servidor a Zaragoza. Por la tarde, de nuevo a la playa.
(Que vida más inquieta...)






































































































 


viernes, 28 de abril de 2023

Ruta en moto, por Las Merindades. ( Komando Adokin.)


Viernes 21 de abril de 2023. Sobre las 15.30, salgo de casa, rumbo al lugar de encuentro. Antes de hacerlo, anoto los km de mi moto. (11.583)
Cuando llego, ya está Nestor, tomamos un café y cambiamos impresiones sobre el tiempo que posiblemente nos va a hacer por el camino...
Enseguida van llegando el resto de los componentes del KOMANDO, que se habían comprometido.
Han llegado todos y estamos a puntito de partir. La tarde es soleada, pero sin excesivo calor, por lo que la rodada promete ser agradable y muy llevadera.
De un tirón, nos hacemos Zaragoza - Agoncillo. Algo así, como 160 km. primer contratiempo: nuestro bar de referencia, está cerrado (En él,  hemos parado siempre que hemos circulado por esta nacional, desde abril de 2012 que nos fuimos a Torrelavega)

Retomamos de nuevo el ritmo motero y vamos rebasando Logroño y otras poblaciones, sin encontrar nada aparente donde hidratarnos  y estirar las piernas. Es ya en las proximidades de Cenicero, donde el lugar nos resulta apropiadoy nos detenemos...
El "lugar" he de reconocer que era raro. Una enorme verja, cerraba el paso a un amplio recinto.. Los rótulos, decían claramente, Hostal-Restaurante... Una señora, desde la lejanía, nos indicó que a esa hora, "descansaban"... Aún así, al momento se acercó un caballero y nos preguntó que deseábamos. Le respondimos que unas bebidas refrescantes y unos cafés. Abrió la cancela y pasamos al interior del recinto. (Antes le pregunté que a cuanto nos iba a cobrar los cafés y me respondió casi enfadado que "igual que en su pueblo")
Había dos barras. Una de tarde y otra como más de "noche" En esta última, la decoración era bastante atrevida, aunque a las muchachas de escayola de las paredes, una mano censora les había colocado unas prendas  sobrepuestas encima de sus pechos. En la entrada, había carteles que me desconcertaron bastante. Uno decía que en el establecimiento,  se arreglaban prendas y se cogían bajos de pantalones. También vendían patatas de cosechero. Esto no me parece raro, porque mientras tomábamos nuestra consumición, un par de señores, andaban intentando arreglar un motocultor allí mismo.
Los techos, lucían enormes  y vistosas claraboyas.
Sé de sobras, lo que algunos estaréis pensando... pero os ruego que no malinterpretéis mis palabras. Paramos en un Hostal. (Y punto)
Y hablando de hostal. En poco menos de una hora, nos plantamos en la puerta del nuestro, en la localidad burgalesa de Pancorbo.  (Tuvimos la alegría y la coordinación de coincidir en el mismo lugar de la Nacional 1 y en el mismo instante, con nuestro compañeros de Donosti, Leyre y Victor). Solo un problema reseñable: la Repsol que hay justo en el lateral del hostal, ha cerrado y hubímos de irnos a repostar hasta Miranda de Ebro (18+18 km)

La cena fue en el propio hostal y a más de  copiosa, fue  divertida. (La tónica general de todo el fin de semana) 

Al tiempo de abonar la cena, en fila, porque cada integrante del KOMANDO  hizo gala de una modalidad de pago. (Tarjeta, app, Bizum, efectivo, etc)
Y después, a pasear Pancorbo (Y a intentar tomar unos gintonic, cosa imposible)

Creo que en nuestro recorrido nocturno, no nos cruzamos con tres personas.

Ufffff ¡ como entiende el personal mis mensajes!! Dije, que para la noche, se llevasen chanclas.  Pues hubo DOS que salieron a pasear en chanclas. ("Como dijiste que para la noche chanclas...")
Comprobé también, que el carro de Manolo Escobar, continúa en el mismo lugar...

Ante la imposibilidad de tomar algo por los bares del pueblo, optamos por regresar a la cafetería de nuestro hostal y allí pudimos saciar nuestra sed y echar un buen rato de risas y charla...
La mañana del sábado 22 de abril, amaneció en Pancorbo lloviendo y con esa niebla que se clava en los picos de las montañas como una boina de algodón. La cosa, no pintaba nada bien...
Nuestras motos, habían dormido dentro del garaje del hostal y eso por lo menos era un plus.
Nos dispusimos a salir, no sin antes vestirnos con los chubasqueros y  demás protecciones anti lluvia.
A las ocho, empezaba la ruta...
Desayunando, me "tocó" una servilleta, que a pesar de los malos presagios climatológicos, me dió mucha moral. Y así fue. No habíamos rodado una decena de km y la lluvia cesó y ya no la volvimos a ver ni sentir en toda la jornada del sábado.
Después de una treintena de km, nos plantamos en Tobera. (Primer espectáculo)
Ermita de Santa María de La Hoz y Ermita del Santo Cristo.
Y puente medieval de Tobera.


Y cascadas de Tobera, en el Rio Molinar.
El conjunto, no puede ser más bonito...
Y antes de tres km de recorrido, la ciudad de Frías. (La ciudad más pequeña de España)
Impresionante castillo.
En Frías, todo es bonito. Incluso sus cuestas...



Mis compis, que ven una almena y no  se pueden resistir...(Juego de Tronos y otras series, les transportan de lugar en cuestión de segundos...)

Al ser una hora tan temprana, el castillo se encuentra cerrado al público.

Impresionante porte, el de la Iglesia de San Vicente.
A la derecha de la imagen, está la vega del rio Ebro y es para donde vamos a encaminar nuestra rodada...
Y  es que no podríamos perdernos el Puente Medieval de Frías sobre el Ebro.

Caras de felicidad, de lo que están viendo...
La construcción del puente, está datada en el siglo XIII.  Tiene una longitud de 143 metros y su tablero, una anchura de 3.45 metros. La torre central, fue añadida posteriormente, para cobrar el "pontazgo" 
Volvemos a nuestras monturas y emprendemos viaje rumbo a Pedrosa de Tobalina. (Una veintena de km)
En este lugar, además de un bar con unos pinchos de tortilla y unos torreznos muy buenos, se encuentra la Cascada del Peñon. (Algo escasita de agua hoy, por la pertinaz sequía) 

Fotos, comentarios, risas y mucho cachondeito...
La foto no es de este día. La hice en 2017
Y de cascada a cascada, no sin antes hacernos unos 80 km, por las carreteras con más curvas y éstas más cerradas, de toda la provincia de Burgos. Y así, nos plantamos en Orbaneja del Castillo.
También aquí, se ha dejado notar la escasez de agua.




Así lucía la primera vez que llegué a ella...
De Orbaneja, al Monasterio de Santa María de Rioseco. (No muy lejos y carreteras de nuevo superdivertidas) Ramón en cabeza y disfrutando como un crío con zapatos nuevos.

En el Valle de Manzanedo y a orillas del rio Ebro.  En esta foto. parte del claustro.


Mis "pios compañeros" nos mostraron su profunda devoción desde todos los púlpitos a su alcalce.







El monasterio, estuvo habitado durante siglos, por monjes blancos de la Orden del Cister. En el siglo XIX entre la guerra de la Independencia y después la desamortización de Mendizabal, puso fin al monasterio. La desidia, el olvido y el expolio, pusieron en la situación actual la ruina que podemos contemplar hoy.

De Rioseco, partimos sin demora  a Villarcayo, (15 km)  lugar en  que tenemos reservada mesa, para el banquete de hoy sábado 22/04/2023

Y el la cafetería de las Piscinas Municipales, nos dimos el homenaje. Medio pollo asado "per cápita" con muchas patatas fritas, platos y platos de morcilla de Burgos y pimientos fritos y luego helados de postre...
Ahhhh y mucha cerveza fría!!
Una vez bien comidos, les llevé a un lugar para mí, mítico. Se trata de la antigua estación ferroviaria de la extinta línea Santander-Mediterraneo, HORNA-VILLARCAYO.

En ella se encuentra varada desde 1991 la impresionante locomotora MIKADO.
El año 2022, por estas mismas fechas, estuve "despidiéndome" de ella, porque aseguraban los entendidos, que la trasladarían a Alicante para su total restauración. Un año después, continúa aquí.


Mis compañeros se divirtieron como críos...
Ea, mira donde se han encaramado estos cuatro...
De Villarcayo, directos a Taranco (33 km) 



En este lugar, el 15 de septiembre del año 800, se escribió por primera vez el nombre de CASTILLA.
(Hemos adelantado un día, el Día de Los Comuneros, 23 de abril)


El lugar, es bucólico  y desprende paz y sosiego. Ovinos y bovinos pacen por doquier...

Desde Taranco, nuestro destino se encuentra a unos 25 km. Se trata de Espinosa de Los Monteros, población de casi 1.700 habitantes y que es donde descansaremos esta noche del sábado 22/04/2023
Soportales de Plaza Sancho García.
Ayuntamiento.
Nuestro hostal.
Justo en la puerta del hostal, recién duchaditos y dispuestos a pasear la población burgalesa.
La paseamos, e incluso nos columpiamos... (todos llevamos un niño chico en el interior)
Y a las 21.30  a cenar, que lo teníamos reservado...



La noche del sábado, para que no sucediera como la del viernes, habíamos previsto provisiones de agua con misterio y en una de las habitaciones, dimos buena cuenta de unos gin tónic preparados por nuestro compañero AUKE, con maestría, esmero y buen gusto.
La mañana del 24/04/2023, como no podía ser de otra forma, amaneció lloviendo. 
En realidad, igual que en el dia anterior, no habíamos rodados cinco km y ya escampó. Nuestro primer destino, era Ojo Guareña.  (14 km)
Maravilla natural donde las haya. Cueva de Ojo Guareña y Ermita de San Bernabe.

Lástima que los horarios y los cupos de visitantes, no nos han permitido el paseo por las entrañas de la tierra. Merece la pena...






15 km más, parte de ellos por una "pista" llena de baches y charcos, pero con un encanto especial y una historia que no está en  esa "memoria" que nos quieren imponer, pero que merece la pena darle un repaso.
Se trata del Túnel de La Engaña.






Antigua playa de vías.


Durante mucho tiempo, fue el túnel ferroviario más largo de España. 6.976 metros

Colonia de casas de los trabajadores del túnel.



Represa del rio La Engaña.




De camino a Puentedey, aún fuimos rodando un buen rato, junto a las antiguas infraestructuras del Santander-Mediterraneo. (Ejemplo, ese viaducto y varias estaciones por las que pasamos)
Y llegamos a Puentedey  (13 km)




Las imágenes, hablan por si solas... 
Camaradería y buen rollo.
Leyre y Fer.

Otros más...

Ya camino de nuestro hogares, paramos de nuevo a comer en un coqueto restaurante en Pancorbo. (84 km) Unas viandas riquísimas y un ambiente excelente. Al acabar, Un poco de tristeza, porque Leyre y Victor tomaron la N-1 rumbo al norte y nosotros la N-232 dirección Logroño y Zaragoza.
A la altura más o menos de Haro, comenzó una lluvia bastante intensa que ya nos acompañó hasta Tudela. Solo paramos  a repostar y tomar algo en un área de servicio en Arnedo.
La verdad, es que al llegar a Zaragoza, personalmente yo iba casi seco. Solo los dos pares de guantes estaban chorreando y fue lo que tendí a secar. (240 km)
Y en general, esto ha sido a grandes rasgos la crónica de estos tres días de viajes, risas y camaradería. 880 km de  nada a las espaldas y esperando la próxima que  será aún mejor...
SALUDOS CORDIALES.